sostenibilidad en la moda
Discusiones

¿Sirve de algo la sostenibilidad en la moda?

Hemos visto cómo, en la última década, ha empezado a crecer el ideal de sostenibilidad en la moda, en especial luego de los escándalos mediáticos en las que se vieron envueltas las principales tiendas fast fashion.

Sin embargo, parece que hubiera un consenso a priori (e incuestionable) que comprar moda sostenible es la principal forma para revertir las problemáticas ambientales que resultan de la segunda industria más contaminante del mundo.

Primero lo primero: ¿qué es la sostenibilidad en la moda?

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La sostenibilidad en la moda puede considerarse desde las diferentes problemáticas que se generan a partir del proceso de producción en la industria de la moda. Así, la sostenibilidad tiene tres dimensiones: (1) la social, que constituye la importancia de generar un ambiente de calidad para lxs trabajadorxs en donde no se vulneren los derechos laborales y humanos de éstos; (2) la económica, que implica el uso responsable de los recursos utilizados para la producción tanto para la sociedad en general como para la localidad con la que se trabaja; y (3) la ambiental, que busca revertir o apaciguar los efectos contaminantes que se generan en la producción de prendas.

Bajo estas tres dimensiones, la sostenibilidad en la moda se ha visto expresada en la formación de cada vez más marcas que tienen como imperativo la consciencia sobre los efectos negativos que la industria tiene sobre el planeta. Convirtiéndose ahora en un boom, hasta las grandes tiendas fast fashion como H&M y Zara, que fueron en su momento criticadas globalmente por explotación laboral y tener una cadena de manufactura que poco le importaba el medio ambiente, tienen su colección sostenible.

Sentirse bien vs hacer el bien

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No dudamos en que comprar una prenda o accesorio te pueda hacer sentir feliz, queridx y hasta emocionadx. Las marcas “verdes” tienen ese mismo poder pero le añaden un valor extra: sientes que estás haciendo lo correcto. Comprar marcas sostenibles, nos hace ver como consumidores responsables, esos que realmente buscan generar el cambio a partir de sus propias acciones.

Con los escándalos de las tiendas fast fashion, muchxs prefieren ponerse del lado de lxs buenxs. Al final de cuentas, no podemos negar que ser eco-friendly es un puntazo social en cualquier conversación. Es más, consumir marcas que utilizan solo algodón orgánico o que le dan trabajo a comunidades vulnerables, se convierte en estatus.

Solo basta con darle una chequeada rápida al rango de precios que manejan las marcas catalogadas como sostenibles para darse cuenta que además de generar en el consumidor ese sentimiento de estar obrando bien, le concede a este también status económico. Es así que al statement “soy responsable con el medio ambiente” se le añade “…y tengo el dinero para hacerlo”.

El status que le concede la sostenibilidad en la moda al consumidorx le da la satisfacción de ser para sí mismo y para lxs otrxs una persona con consciencia socio-ambiental y con dinero. Dejar de comprar tus politos básicos en Saga y comprar tu polo de botellas recicladas en H&M Conscious es un buen cambio, ¿no? No hay remordimiento si se está consumiendo “responsablemente”, ¿no?

La salvación del planeta, pareciera, que está a merced de cuánto podemos pagar por una prenda y/o accesorio verde. Como se menciona en una artículo de la Universidad de Melbourne, “se está salvando al planeta con la billetera” [traducción propia].

Comprar por comprar

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Pero, ¿qué tanto cambio puede haber si solo estamos reemplazando el tipo de mercancía que compramos sin alterar (o sea, mejorar) nuestros hábitos de consumo?

Para responder esto, nombremos algunos problemas ambientales, sociales y económicos en el que estamos inmersos como planeta y que es causado por la industria de la moda: escasez de agua y contaminación química de ésta, tierras sobreexplotadas por la industria del algodón, explotación de mano de obra y condiciones infrahumanas de trabajo, y contaminación ambiental por toneladas de prendas desechadas.

Lo que tienen en común estos problemas es que han ido apareciendo y agravándose, en tanto el proceso de manufactura se ha ido acelerando. ¿Esto podría significar, entonces, que el problema de raíz tiene que ver más con la cantidad que se manufactura que con el cómo?

No negamos que el “cómo” trae consigo muchísimos problemas. En un contexto donde el planeta se está muriendo, cada paso de la cadena de manufactura es importantísimo. Sin embargo, no podemos dejar de pensar que si las tierras están dejando de ser fértiles o que el agua se está acabando es porque ya no dan más. Lo mismo podríamos decir de la mano de obra. El proceso acelerado de producción le sobreexige a los recursos naturales y humanos, por lo cual el agua y la tierra se terminan acabando y la mano de obra trabajando en condiciones deplorables y peligrosas.

Un polo de algodón necesita 1200 litros de agua para fabricarse. Esto está mal por donde lo veas. Pero si a esa cantidad de agua se le multiplica por 100 cada mes para fabricar cada vez más cantidad de polos, ya estamos hablando de una problemática mayor y con repercusiones ambientales a largo plazo.  

¿La esperanza de lo orgánico y lo reciclado?

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Varias marcas sostenibles se valen del discurso verde porque utilizan recursos orgánicos (algodón PYMA, por ejemplo) o elementos reciclados  (botellas de plástico, retazos de telas desechadas, etc.) para la fabricación de sus prendas y/o accesorios.

Aclaramos de una vez que no les vamos a tirar basura en este artículo. Primero, porque es una chambaza lo que hacen y, segundo, porque si bien nosotros consideramos que no ataca el problema real, al menos están buscando alternativas. Ojo, esto no aplica para las colecciones sostenibles de las tiendas fast fashion, que su única intención es poner un parche y lavar la imagen sobre su falta de ética.

Las marcas que trabajan con recursos orgánicos o reciclados no estarían haciéndole frente realmente a las problemáticas socioambientales que genera la gran industria de la moda. Si el problema es el proceso acelerado de producción, esto es, la cantidad y frecuencia con la que se utiliza cada recurso (natural, artificial, humano), ¿no da igual, entonces, si es orgánico o reciclado?

Insistimos: el problema, en el estado actual del planeta, tiene MÁS que ver con el cuánto. Tal vez en un punto que aún habían más posibilidades de revertir el daño ambiental, los tipos de procesos y recursos que se utilizaban podían generar algún cambio significativo. Sin embargo, en el contexto actual, consideramos que solo queda incidir en la magnitud de producción y consumo.  

Imaginemos por un momento que toda producción dentro de la industria de la moda se realice con recursos orgánicos o reciclados. No podemos evitar pensar que lo que pasará es que se sobreexplotarán otros recursos. ¿Los elementos reciclados? Estos dependen de que se sigan produciendo elementos que son contaminantes y si estos siguen manufacturándose, es difícil no pensar que estamos cayendo en un círculo vicioso. Además, dicho sea de paso, no todo objeto se puede reciclar y, además, el proceso de reciclaje para que algo se vuelva tejido es sumamente complicado y costoso.  

Reemplacemos el comprar verde por el actuar verde

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Con el nivel de impacto que ha tenido este proceso de producción acelerado y siniestro, lo único que nos queda es tomar grandes cartas en el asunto. Producir menos es utilizar menos recursos, dejarlos descansar y (ojalá) renovarse naturalmente. La sostenibilidad en la moda, consideramos, es solo hacerse la vista gorda y mirar para el otro lado, allí donde aún hay recursos que no han sido sobreexplotados.

Producir menos significa, indudablemente, ir en contra de lo que se ha basado nuestra sociedad de consumo. Es por esta razón que tiendas como H&M y Zara existen a pesar de ser culpables de desastres como la de Rana Plaza. En una sociedad donde se valora el poder de consumo, no sorprende que nadie quiera afrontar que la verdadera solución, es decir, lo verdaderamente verde, es dejar de producir aceleradamente y dejar de consumir de forma desenfrenada.

Como consumidorxs, el verdadero cambio que se puede hacer es repensar nuestros hábitos de consumo e ideas, hacerle frente a ese proceso rápido y despiadado de fabricar prendas de ropa.

¿La sostenibilidad en la moda realmente sirve? Nosotros creemos que no, aún cuando los medios y nuestra sociedad se hace y rehace para seguir justificando que las marcas de moda sostenibles sí hacen el gran cambio.


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