marcas fast fashion peruanas
Discusiones

¿Se podría hablar de marcas fast fashion peruanas?

Hay una pregunta que nos ha dado vueltas por la cabeza a propósito del Fashion Revolution Week de este año. Y es que mucho se habla en Perú del sistema fast fashion y sus problemáticas socioambientales, pero solo de los casos de las grandes marcas reconocidas bajo esta categoría como H&M, Zara o Forever 21. Sin embargo, cabía preguntarse también por la posibilidad de que existieran también marcas fast fashion peruanas, en especial dado que ya sabemos que la situación de los trabajadores textiles en nuestro país no es muy justa.

Como un intento de localizar la problemática socioambiental de la moda global a nuestro contexto y empezar a reconocer nuestras propias falencias y responsabilidades como sociedad, vamos a ir pasito a pasito viendo si se puede hablar de que se está formando un fast fashion en nuestras propias narices.

¿Qué caracteriza al sistema fast fashion?

A veces sentimos que se conceptualiza el fast fashion con solo la asociación a empresas como H&M y ahí termina la definición. Así que, a continuación, te explicaremos un poco de qué va este sistema de moda rápida.

Producción acelerada

Vertedero de ropa desechada. Vía Crea Cuervos

Muches sabemos que el fast fashion es sinónimo de explotación laboral y contaminación ambiental, sin embargo poco hemos hablado de la raíz de ambas problemáticas.

Como su mismo nombre lo indica, el fast fashion tiene como eje central a la producción rápida. Esto quiere decir que se basa en un sistema que busca sacar prendas nuevas a cada rato de forma muy rápida. Por ejemplo, se sabe que Zara lanza 20 colecciones al año, a diferencia de las tradicionales 2 colecciones al año con la que se movía la moda que se regía por las temporadas climáticas (invierno/otoño y verano/primavera).

Este sistema, claramente, se beneficia de las lógicas capitalistas del consumo acelerado y el reemplazo inmediato. Esto quiere decir que no solo se consume más por mero deseo de acumular sino también hay una intención de que los objetos no duren mucho justamente para seguir consumiendo. El fast fashion es un claro hije del capitalismo.

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Sin embargo, no es solo cuestión de producir mucho porque igualmente la perversión del capitalismo está en la concentración del capital. Así que la idea es producir mucho para seguir vendiendo mucho. Para lograr ello, el fast fashion asume dos estrategias, no para publicitarse mejor, sino para abaratar costos en los eslabones más inferiores: mano de obra y materiales.

Mano de obra barata y el sistema JAT

Como decíamos, el fast fashion se basa en poder abaratar costos para que los precios sean más bajos y así incentivar a la compra.

Campaña para visibilizar la explotación laboral en fast fashion. Vía Within the Den

Hay que tener en claro que los precios bajos que manejan los fast fashion perjudican a los eslabones inferiores, como mano de obra y trabajadores, y no a los grandes de arriba. Por ello la idea anterior de la concentración del capital. Otra cosa que hay que tener en cuenta es que si bien muches pueden decir que las marcas de moda rápida como tercerizan su producción no tienen la culpa de lo que ocurre en los talleres que emplean, existe algo que se llama responsabilidad empresarial, ética y políticas laborales.

Para que los costos sean menores la moda rápida utiliza talleres en países usualmente pobres, como Vietnam, China, India, etc, donde el costo de mano de obra puede ser muy bajo y no hay regulación política sobre ello. Asimismo, se basa en un sistema llamado JAT (justo a tiempo) que les permite realizar cambios y comunicarse con sus proveedores de manera inmediata para poder suplir las necesidades y cambios del mercado al instante. Este sistema les permite recibir las prendas en plazos que van entre las 24 y las 48 horas.

Si bien se puede pensar qué eficiente este sistema, hay que recordar que manejar esos plazos implica también un trabajo acelerado que esconde mucha muchísima explotación. ¡Imagínense! ¿Cómo será el trabajo en esos talleres teniendo un jefe de taller que está siendo presionado por estas empresas para llegar a un deadline inmediato?

Contaminación al ambiente y la necesidad del reemplazo

Otra forma para abaratar costos y cumplir con el imperativo del reemplazo inmediato que tanto les conviene son los materiales de los cuales están hechas las prendas que venden.

Aguas contaminadas con residuos tóxicos. Vía Sustain your Style

Así, no es de sorprender, entonces, que los materiales con los cuales se confeccionen sean de baja calidad. Esto tiene dos consecuencias ambientales. Uno, que los materiales de baja calidad usualmente contienen más químicos y plásticos los cuales ya tienen un impacto negativo al ambiente al ser parte del proceso de producción de una prenda. Dos, como la idea es el desecho rápido de estas prendas, los químicos de los cuales están hechos nuevamente contaminarán el ambiente al incinerarse o ser tirados a la tierra o agua.

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A esto hay que sumarle el hecho de que la producción acelerada de prendas de baja calidad también implica el uso de recursos naturales no renovables de forma cada vez más excesiva, como el agua y la tierra fértil. Así, por ejemplo, los campos de algodón se han vuelto un territorio disputado por varias empresas que desean su control exclusivo, pues eso les posibilita un proveedor directo y exclusivo, lo cual les conviene porque les sale más barato tener una propia plata de algodón.

Si bien esto puede parecer que es solo un monopolio más –lo cual también está mal de por si- estamos hablando de tierra que es explotada reiteradamente para poder sacar lo máximo posible sin respetar sus ciclos naturales de cultivo. Asimismo, para poder también explotar más la tierra no es de sorprender que se utilicen muchísimos químicos que solo hacen que se contamine este terreno natural y quede inútil en poco tiempo.

¿Y en Perú?

Teniendo en cuenta estas tres características de la moda rápida, podremos ver si se puede hablar de marcas fast fashion peruanas.

Producción acelerada

Sabemos que la moda rápida maneja volúmenes de prendas enormes justamente porque tiene miles de tiendas en muchas ciudades del planeta. Ni locos podemos comparar ese volumen con aquel que se produciría en un solo país, y menos con al de una sola marca.

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Gamarra es el emporio textil donde se concentra la mayor producción de prendas. Vía Andina

En ese sentido, teniendo en cuenta que no existe una demanda equiparable a la que tienen H&M o Zara ni tampoco el presupuesto para manejar tanta producción al año, no podríamos hablar de marcas fast fashion peruanas. Si bien Gamarra es un emporio que maneja grandes volúmenes de tela y prendas confeccionadas, hay que tener en cuenta que estas proveen a varias marcas y empresas de ropa a la vez, a diferencia de lo que ocurre con una marca de moda rápida que produce mucho volumen en paralelo a otra.

Sin embargo, si recordamos que la producción acelerada también se basa en el imperativo de comprar y botar, sí podríamos encontrar un clic con nuestro contexto. ¿Cuántes de uds han comprado confección nacional y les ha durado muy poquito?

Explotación local

Sobre la mano de obra, que en el sistema de fast fashion se basa en talleres en países pobres bajo regímenes de explotación por una mano de costo bajo, sí es más evidente la similitud.

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Post en nuestra campaña anual #HiloTransparente. Vía Instagram Crapsforyou

Primero, hay que tener en cuenta que muchas marcas peruanas utilizan las telas hechas en Perú, pero hay otras que siguen utilizando telas fabricadas en China y que son importadas al país de forma masiva y que, oh sorpresa, son bastante baratas. Así que por ese lado en términos de proveedores de telas sí podríamos estar hablando del beneficio de una mano de obra explotada.

Segundo, si hablamos ya no de telas sino de mano de obra para la confección, solo basta revisar la situación de los trabajadores textiles en Gamarra, quienes están bajo regímenes de explotación con largas jornadas de trabajo a pagos muy bajos, inestabilidad laboral y desprotección de sus derechos laborales. Hay que tener en cuenta que también en Gamarra se localizan talleres que son utilizados por marcas internacionales, como Lacoste. Es decir, nosotros también somos esa mano de obra explotada por otros países.

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Así, si otras marcas internacionales hacen uso de esa mano de obra precarizada y explotada, ¿por qué pensaríamos que no habría marcas fast fashion peruanas que también lo hicieran? Recordemos que ya hay varias empresas peruanas que tienen marcas de ropa conocidas que tienen varias denuncias por sus regímenes laborales. Además, hay leyes que hacen posible esta explotación y violación a los derechos laborales.

Contaminación por fábricas textiles

Aquí ocurre algo similar que el resto de ejes. De base, no es posible equiparar el daño ambiental que hacen las marcas de moda rápida con las potenciales marcas fast fashion peruanas. Sin embargo, no queremos poner las manos al fuego.

Teniendo en cuenta el volumen de confección de telas y prendas que tiene Gamarra y otros distritos donde hay fábricas textiles, hay que preguntarnos si está bien asumir que tienen un impacto cero en el ambiente solo porque nadie habla de ello. De hecho, buscamos para efectos de este artículo algo en Google acerca de contaminación por fábricas textiles en Perú y no encontramos mucho más que una denuncia a una empresa textil ubicada en Ate pero que no confeccionaba textiles para prendas. Habrá que seguir atentes.

Entonces, ¿se puede hablar de marcas fast fashion peruanas?

Fast fashion como el modelo exacto que conocemos en marcas europeas, no, pero no porque seamos los mejores en ética laboral y ambiental sino porque nuestra industria no tiene el mismo poder económico para sostener un sistema así. Tenemos la mano de obra barata, que ya está siendo explotada por otros, y los materiales baratos pero no hay marca que tenga tanto capital y demanda como para asemejarse al sistema de la moda rápida.

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Gráfico de nuestro artículo sobre la situación textil de Gamarra. Vía Crapsforyou

De igual manera, hay que recordar que la empresa TopiTop fue nombrada por los medios como la Zara Andina y no creemos que sea solo porque las fábricas de TopiTop hayan sido talleres que trabajaban con la mismísima Zara.

Que digamos que no podemos hablar de marcas fast fashion peruanas no significa tampoco que se estén haciendo bien las cosas acá. No hay que olvidar que en términos de mano de obra no estamos bien y que eso está comprobado con denuncias.

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No necesitamos etiquetar estas marcas como fast fashion para empezar a pedir más información sobre sus regímenes laborales, salarios y acciones a favor del cuidado del ambiente.


Portada por Lorena Naveda

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