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Discusiones

Moda y feminismo: un breve repaso histórico

En Craps partimos de la base que las prendas de ropa y el sistema de la moda operan como símbolos sociales que retratan y expresan componentes sociales, culturales y políticos de diversos momentos históricos. Es por esta razón que se vuelve relevante hacer este repaso entre moda y feminismo, como movimiento que ha contribuido históricamente a cuestionar el sistema de la moda.

Si algunes creíamos que la moda poco tenía que ver con el movimiento feminista, allá por el año 1899, Hubertine Auclert, feminista francesa, demandaba el derecho a la reforma de la vestimenta. Así, empezamos este breve repaso histórico con los míticos corsets, prendas que iniciaron a finales de dicho siglo el reclamo colectivo por una moda más funcional y menos restrictiva.

El cuestionamiento del corset y las sufragistas

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Los corset fueron una prenda que busco resaltar una silueta exagerada en forma de S. Fuente: Recreo Viral

El corset ha sido una prenda histórica no solo por su importancia dentro de la constitución de la silueta femenina en la moda, sino también por ser altamente cuestionada por los movimiento feministas del siglo XIX.

Así, de acuerdo a Yamila Moreira, diseñadora y estudiosa argentina, “las elaboradas cofias, pesadas faldas, delicados zapatos y restrictivos corsés, producirían que la mujer no pudiera movilizarse a grandes distancias, lo que promovía la inactividad y el consumo de ocio” (2021, p. 55). De esto se dieron cuenta las primeras feministas, quienes demandaban su eliminación.

De la misma forma, según Jesica Tidele, socióloga argentina, “la búsqueda de libertad [fue] lo que motivó durante siglos que la eliminación del uso del corsé fuese uno de los objetivos de la reforma feminista en virtud que la moda era considerara sintomática del confinamiento social y físico de la mujer” (Tidele 2021, p. 30).

Sin embargo, no fue hasta la aparición de Coco Chanel que el corset llegó a su desaparición.

Mientras tanto, a finales del siglo XIX surgieron los bloomers, propuesto por Amelia Bloomer, periodista y defensora estadounidense de los derechos de las mujeres y pionera de la defensa del sufragio femenino. Así, Bloomer propuso el corpiño como alternativa de prenda que les permitía a las mujeres tener más movilidad y comodidad. Debajo de este tenía “unos holgados fruncidos hasta el tobillo con decoraciones de encaje” (Moreira 2021, p. 56)

Esta prenda tuvo un aumento de popularidad entre las mujeres feministas de la época debido a que Amelia las llevaba puestas en debates públicos en las que defendía los derechos de la mujer.

La prensa británica, sin embargo, fue traduciendo esta prenda a un hecho de burla. Asimismo, la Reina Victoria manifestaba que “los pantalones de Mrs. Bloomer atentaban contra la santidad de los hogares británicos y podían provocar la emancipación de las mujeres y la degradación de los hombres” (Toussant-Samat en Moreira 2021, p. 56). Esta prenda, sin embargo, marcaría el inicio de lo que sería el sastre femenino que consistía en una chaqueta, blusa y pantalón.

Las sufragistas, movimiento feminista francés, en una de sus marchas por el voto feminino a finales del siglo XIX. Fuente: Evening Standard

Otro hito dentro de la relación entre moda y feminismo a finales del siglo XIX fue la actividad de las sufragistas, movimiento feminista francés que tenía como principal demanda el voto femenino en Francia.

Este movimiento utilizó la vestimenta como principal herramienta política, por lo que el broche de color verde, blanco y violeta se convirtió en el signo distintivo de la época para poder reconocer a las compañeras de lucha. Si alguien se pregunta por qué actualmente el movimiento feminista utiliza los colores verde y morado, pues es gracias a este movimiento feminista francés del siglo XIX.

Cabe resaltar que los colores utilizados por las sufragistas no fueron tomados de forma arbitraria. Así, de acuerdo a la activista Emmeline Pankhurts, el violeta simboliza la consciencia de la libertad y la dignidad, el blanco corresponde a la honradez en la vida privada y en la vida política, y el verde simboliza la esperanza en un nuevo comienzo.

Mujeres y la posguerra

La silueta de Chanel permitió a las mujeres de la posguerra mayor movilidad para actividades diarias. Fuente: Who What Wear

El estallido de la I Guerra Mundial a inicios del siglo XX marcó otro momento histórico para la relación entre la moda y el feminismo. Para ello, hay que tener en cuenta que “el panorama anímico de las mujeres era de constante lucha, entre que tenían que velar por sus hijos, ir a trabajar y esperar a obtener noticias de algún familiar en la guerra, forjó un nuevo carácter en ellas” (Moreira 2021, p. 57).

Con la salida de muchos hombres de sus puestos de trabajo para irse a la guerra, las mujeres tuvieron que suplir esa fuerza laboral para sacar adelante sus familias. En la indumentaria, ellas empezaron a utilizar la ropa de trabajo de antiguos trabajadores adaptándolas a sus siluetas mediante el uso de cinturones, elásticos, pinzas y frunces. Así, el pantalón se consagró como la prenda más común entre las mujeres para el tiempo libre.

Esto daría pie a que en 1920 Coco Chanel introdujera prendas más funcionales, lo cual, como mencionamos anteriormente, le daría el punto final a los restrictivos corsets del siglo anterior.

Chanel, de acuerdo a Yasmín Rosa, diseñadora argentina, “apostaba a la funcionalidad de las prendas: faldas más cortas, tejidos cómodos, reutilizaba prendas de diversos oficios pero dándoles otros usos, colores simples y líneas rectas” (Rosa 2018, p. 69)

La diseñadora francesa sabía que las mujeres de la época estaban pasando por un cambio y, por tanto, el indumento debía estar a la altura. “Chanel era el compendio de todas las aspiraciones femeninas de la posguerra englobadas en una espectacular historia del éxito. Era el prototipo de la mujer en una década en la que todo parecía posible: la mujer podía subvenir a su sustento, elegir a quien amar y vivir de acuerdo a sus normas” (Madsen en Rosa 2018, p. 70)

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Las flappers girls marcaron en la historia de la moda la emancipación de la mujer. Fuente: Pinterest

Ese mismo año, en EE.UU. el voto femenino se había logrado y, con ello, aparecieron las flappers, quienes eran mujeres jóvenes trabajadoras que eran asiduas a fiestas y eventos sociales.

La emancipación económica de la figura varonil se tradujo en “faldas cortas, no utilizaban corsé y lucían el corte estilo casquete denominado corte bob simbolizan una idetnidad femenina representativa de la era del jazz” (Tidele 2021, p. 33). Esta subcultura femenina fue pionera en revolucionar los comportamientos tradicionales y abrir un nuevo horizonte en la moda de la posguerra. Asimismo, las flappers girls fueron importante dentro de la historia de la moda y el feminismo pues fueron el primer movimiento que no necesitó el uso de pantalones ni la masculinización de su estética para simbolizar su emancipación.

Dior y el intento de volver a los roles de género tradicionales

Dior trató de volver a la silueta de cintura delgada que las feministas trataron de abolir. Fuente: ITFashion

Con la II Guerra Mundial hubo una limitación en la producción y el consumo de moda, lo cual llevó a estilos más simples. París desapareció, dada la ocupación de Francia, del mapa como ciudad fashionista. Asimismo, durante el tiempo de guerra las mujeres nuevamente tuvieron que salir a suplir el rol laboral de sus esposos.

Esta vez, muchas mujeres buscaron mantenerse en este rol laboral luego de que terminó la guerra y los hombres volvieron a la sociedad civil. Es por esta razón que, por ejemplo, la propaganda de EE.UU. empezó a girar en torno a la importancia de los roles de género tradicionales.

En 1947, cuando se restableció París como capital de la moda emerge el New Look de Dior, la cual pretendía volver a la silueta de los siglos XIX, en el cual el cuerpo estaba constreñido por el corset. Asimismo, el New Look de Dior formaba parte de la nueva representación de la ama de casa ideal, con lo cual se pretendía que la mujer volviera a su confinamiento, rol tradicional antes del estallido de la guerra.

No era de sorprender, entonces, que se generaran varias protestas de feministas de la época.

La píldora anticonceptiva y el indumento de poder femenino

Los pantalones tuvieron su boom en los 70s. Fuente: Flashback

Una época muy importante para la historia de la moda y el feminismo, fueron los últimos años del siglo XX.

En los 60s, la cultura occidental dio un giro importante en donde toda la publicidad estaba enfocada en exaltar la juventud y el rock. Asimismo, la píldora anticonceptiva emerge en el mercado. En esa misma época y como expresión de la liberación sexual femenina, la minifalda hace sus primeras apariciones.

La II ola feminista inicia también en esta época. Bajo el mandato ‘lo personal es político’, las feministas de los 60s “lucharon contra los mandatos de la moda para alcanzar éxito en el ámbito profesional y lograr que su ideas políticas fuesen escuchadas inmersas en una sociedad patriarcal, motivo por el cual decidían ‘masculinizar’ su vestimenta” (Tidele 2021, p. 29).

Es por esta razón que es en los 70s que el pantalón llega a su pico de popularidad entre las mujeres. Como se menciona en un fragmento de El segundo sexo de Simone de Beauvoir: “no hay nada tan poco natural como vestirse de mujer; sin duda, la ropa masculina también es artificio, pero es más cómoda y simple, está hecha para favorecer la acción en lugar de entorpecer“ (de Beauvoir en Tidele 2021, p. 29)

Así, el pantalón no solamente se prefiere por su practicidad a la hora de realizar actividades, sino que también “simboliza lo masculino, así como los poderes y las libertades de que gozan los hombres” (Bard en Tidele 2021, p. 29).

Finalmente, en los 80s, cuando el rol de las mujeres dentro del mundo de los negocios y el poder se vuelve cotidiano, aparece el Power Dressing con trajes sofisticados. De acuerdo a Rosa, “este era el vestuario de poder, que lucía autoridad y femineidad en la vestimenta” (2018, p. 73).

Feminismo como discurso actual en la moda

Actualmente, el feminismo se reconoce por llevar un pañuelo verde. Fuente: Left Voice

En el nuevo siglo XXI, la moda y el feminismo se siguen entrelazando. Un ejemplo de ello es cuando Maria Grazia Chiuri asumió la dirección creativa de Dior, casa de diseño que el siglo anterior trató de neutralizar la liberación de la mujer, en el 2016. Así, en varias colecciones ella ha utilizado el feminismo como discurso conceptual. En su colección 2017 en una de sus camisetas imprimía el lema ‘We should all be feminist’. En 2019, durante el PFW la artista italiana Bianca Pucciarelli Menna leyó un poema sobre la lucha feminista contra el patriarcado: “como mujeres y como feministas, debemos persistir. Impunemente, este mundo ha sido manchado de forma negativa, y sin embargo, esta revuelta marca una victoria silenciosa”.

Así como varias otras casas de diseño han absorbido el discurso feminista como inspiración creativa y soporte discursivo para sus colecciones, las feministas de a pie y del presente siglo siguen utilizando el indumento como herramientas de protesta. No es por las puras que muchas de nosotras reconozcamos compañeras de lucha por medio de nuestros pañuelos verdes.

Si bien esto puede resultar superficial o pequeño en comparación a la lucha que las feministas del siglo XIX y XX libraron contra y al costado del sistema de la moda, debemos recordar que lo importante es que el discurso siga vivo y generando reestructuraciones en la sociedad. Como bien lo menciona Tidele, “lo relevante en la actualidad es lograr que el discurso no sea dinamitado por la industria y que el símbolo no destruya la intensidad del contenido. El reto es lograr que el indumento se constituya como un aliado y socio del discurso feminista” (Tidele 2021, p. 38)

Bibliografía utilizada

Si quieres leer los artículos de los cuales nos basamos para hacer esta breve historia, te los dejamos aquí abajito 👇👇:

  • Moreira, Y. (2021) “La simbología del traje sastre femenino y el discurso de emancipación femenina”. Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, pp. 51-65. Léelo gratis aquí.
  • Rosa, L. (2018) Moda feminista o feminismo en la moda (proyecto de graduación). Universidad de Palermo, Buenos Aires, Argentina. Descárgalo gratis aquí.
  • Tidele, J. (2021) “Moda y feminismo: la vestimenta como símbolo de protesta”. Centro de Estudios en Diseño y Comunicación, pp. 27-40. Léelo gratis aquí

Portada por Lorena Naveda

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