apropiación cultural
Discusiones

La apropiación cultural en la moda y el cuestionamiento de las desigualdades

Hace un tiempito conversábamos con une de nuestres seguidores y salió el tema de la apropiación cultural (extractivismo cultural, lo llamó elle) en la moda. Sin dudar nos pusimos a leer un poco sobre el tema y, en compañía de un tecito, nos pusimos a reflexionar sobre ello.

Queremos ahora compartirles un pedacito de nuestras reflexiones a partir de este cuestionamiento.

¿Qué es la apropiación cultural?

apropiación cultural
Colección de 1911 del modista francés Paul Poiret. Fuente: The Metropolitan Museum of Art

A veces utilizamos el concepto de apropiación cultural sin tener en cuenta a qué exactamente se refiere. En líneas generales, la apropiación cultural es esta relación desigual entre dos culturas en la que una (la cultura dominante, usualmente la occidental) se beneficia de algún elemento cultural extraído de otra (un cultura marginada).

Este concepto se ve mayoritariamente utilizado dentro del mundo de la moda para referirse a trabajos de diseñadores occidentales que incluyen en su ‘proceso creativo’ elementos culturales extraídos de otras comunidades.

Así, una de las primeras expresiones de apropiación cultural en la moda fue la colección de 1911 de Paul Poiret, con la cual el modisto francés impuso la tendencia entre la élite francesa de utilizar pantalones harem ‘inspirados’ en el estilo de Medio Este, en especial de los şalvar turcos.

Es en este punto que empezamos a adentrarnos en el problema de la apropiación cultural. Muches pueden preguntarse que qué tiene de malo que diseñadores occidentales utilicen elementos culturales de culturales no-occidentales para crear y vender vestimentas.

Apropiación cultural y colonialismo

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Las comunidades indígenas latinoamericanas son culturas que se han visto afectadas por la apropiación cultural. Fotografía: El Comercio

Para empezar hay que tomar en cuenta el rol que ha tenido Occidente en la construcción del resto de culturas. Una de las lecturas más recomendadas sobre ello es Orientalismo de Edward Said, un teórico palestino-estadounidense. En este libro, el autor explica que lo pensado como lo oriental (lo cual puede ser trasladado a culturas del medio este, por ejemplo) es un discurso hecho por Occidente como recurso del colonialismo. Así, esta construcción tiene una forma estereotípica de ver lo no-occidental, como culturas que están estancadas y que necesitan de la cultura hegemónica para salir y progresar.

¿Eso último les sonó un poco a un discurso aprista? Pues, obvio. No hay que entender el colonialismo como un proceso histórico que se terminó cuando se proclamó la Independencia (please, don’t). Por el contrario, es una estructura altamente problemática en la que las culturas no occidentales (indígenas) se encuentran supeditadas económica, social y políticamente a una cultura hegemónica y que (lamentablemente) está tan vigente como el patriarcado y el capitalismo.

Es bajo esta relación desigual (pues no hay subordinación que no huela a relación de poder) que se reproduce el fenómeno de la apropiación cultural; y, desde nuestra opinión, hasta en ocasiones en las que les diseñadores informan que trabajan con comunidades indígenas.

Un ejemplo para que se entienda

Tomemos como ejemplo ficticio que un diseñadore blanco con privilegios saca una colección en base a elementos (técnicas textiles, iconografía, siluetas, etc.) de la cultura aymara empleando, para ello, indígenas de dicha cultura.

La apropiación cultural en este ejemplo radica en que le diseñadore se beneficia de una cultura que estructuralmente ha sido (y sigue siendo) subordinada ante la cultura hegemónica. Aun cuando le diseñadore dice que trabaja con la comunidad aymara y que son elles quienes confeccionan la colección, se extrae el conocimiento y simbología de les mismes para beneficio de la imagen de la marca y prestigio del diseñadore. Se denomina apropiación (o extracción) porque implica que un grupo posicionado con mayor poder se beneficie de su posición (traducido en poder emplear a integrantes de otras comunidades) para sacar provecho laboral.

Es común también encontrar que estes diseñadores se amparen del discurso de ‘mejorar las condiciones de estas comunidades y revalorar sus tradiciones’ para justificar el por qué emplean a estas comunidades. Bueno, ante ello recordemos que justamente la idea del colonialismo detrás de la apropiación cultural es reproducir la idea de que las culturas no occidentales están estancadas y que es deber de la cultura hegemónica ‘ayudarlos’ a progresar.

Es así que autores como Jennifer Ayres, teórica en estudios americanos, proponen que las bases de la apropiación cultural se encuentra en la raza, el privilegio y el poder (2017, p. 152). Esto indudablemente también tiene que ver con la separación entre moda y vestir, siendo la primera un sistema legitimado por Occidente que es equiparado a una disciplina creativa y artística (y lo que ello significa en la sociedad), y la segunda una forma cotidiana de expresar un mundo subjetivo.

La apropiación cultural, en ese sentido, también significa el paso de la vestimenta hacia el mundo de la moda a mano de une diseñadore; porque una prenda hecha y vendida por comuneres aymaras no tiene el mismo peso simbólico que la misma prenda con etiqueta de diseñadore.

Repensar las desigualdades en la apropiación cultural

Fotografía: Centro de Textiles Tradicionales del Cusco

Una tesis interesante que encontramos fue la propuesta por la escritora Minh-Ha T. Pham sobre la forma en la que el discurso de la apropiación cultural podría estar jugando en contra de la agencia de las culturas subordinadas.

De acuerdo a su artículo “Fashion’s Cultural-Appropriation Debate: Pointless” (El sinsentido del debate de la apropiación cultural en la moda) en The Atlantic, ella afirma que la apropiación cultural reafirma “la dominación de lo blanco y occidental y la explotación de la cultura a expensas del resto”. Esto debido a que tal discurso reproduce binarios como la alta y baja cultura o el primer mundo y el tercer mundo, los cuales “preservan las relaciones jerárquicas entre el sistema de la moda y las culturas que son apropiadas”.

Asimismo, de acuerdo a Ayres, “dentro de la narrativa de la apropiación cultural, la agencia de la comunidad maginada se limita solo a ser una fuente pasiva para inspirar a lo urbano” (Ayres 2017, p. 153).

Todo lo anterior quiere decir que si bien el discurso de la apropiación cultural demuestra una relación de poder desigual, esta hace poco para equiparar esta balanza y ver lo que hay detrás de ella, pues solo indica que los grupos apropiados están efectivamente en una posición de menos poder que el grupo que se apropia.

Es entonces misión de quienes criticamos esta apropiación de ir un poco más allá. Esto significa que no debemos quedarnos solo en el señalamiento de qué cultura fue la apropiada y ver mal a les diseñadores que se apropiaron de elementos ajenos, sino de adentrarnos en el problema estructural: el colonialismo, el exotismo y demás estructuras de poder que legitiman las diferentes posiciones que aquieren diversas culturas dentro de la jerarquía social.

Para agregar un granito desde Craps a esta misión, podemos añadir que es nuestro rol también empezar a ver el sistema del vestir no-occidental (entiéndase en nuestro contexto como el vestir indígena) como igual de legítimo que el sistema eurocéntrico de la moda, derribando la posición y visión paternalista con la cual la cultura hegemónica ha sabido controlar a las comunidades indígenas en nuestro país.

Lee más sobre esto

Para elaborar este artículo utilizamos algunas fuentes bibliográficas y podcast sobre el tema. Se las compartimos aquí 👇👇

  • Ayres, J. (2017). “Inspiration or prototype? Appropriation and exploitation in the fashion industry”. Fashion, Style & Popular Culture Volume 4 Number 2. Descárgalo gratis aquí.


Portada por Lorena Naveda

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